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El mercado de ropa usada en Argentina: crecimiento, regulación y realidad económica

El mercado de ropa de segunda mano en Argentina ha vivido una transformación significativa en 2025. Las importaciones de prendas usadas aumentaron más de 40 veces interanual (2024 vs. 2025), lo que ha provocado un debate sobre la salud pública, el impacto ambiental y la competencia con la producción textil nacional.

Mientras se desarrolla esta discusión, a menudo se pasa por alto una distinción crítica: no toda la ropa usada entra al mercado bajo las mismas condiciones.

El crecimiento rápido requiere contexto

El aumento de las importaciones ha sido impulsado principalmente por cargamentos provenientes de Estados Unidos, Chile, Pakistán y China. Aunque la escala de este crecimiento ha generado preocupación, el volumen por sí solo no determina el riesgo o el impacto. El tipo de producto importado y la forma en que se prepara para la exportación juegan un papel decisivo.

El comercio profesional de segunda mano funciona de manera muy distinta a los flujos de ropa informales o no controlados.

El rol de los productos de segunda mano clasificados

La ropa de segunda mano clasificada representa un segmento estructurado y con control de calidad dentro del mercado de reutilización. Estos artículos no se recolectan ni se envían al azar.

Antes de la exportación, las prendas son:

  • Seleccionadas y clasificadas para eliminar artículos dañados, muy desgastados o invendibles.
  • Agrupadas por categoría y calidad, garantizando transparencia y consistencia.
  • Comprimidas y selladas en fardos, minimizando la manipulación y la exposición.
  • Fumigadas o desinfectadas, de acuerdo con los requisitos del país importador.

Estos procesos reducen significativamente los riesgos de higiene y seguridad, y ayudan a asegurar que los productos que ingresan al mercado estén destinados a la reventa y la reutilización.

Desde un punto de vista comercial, la lógica económica es clara:
los contenedores de segunda mano valorados entre USD $60,000 y $120,000 se compran como inventario, no como residuos.

La reutilización como herramienta para prevenir residuos

Es comprensible el temor de que las importaciones de segunda mano puedan contribuir a la acumulación en vertederos, especialmente cuando falta supervisión. Sin embargo, los productos clasificados funcionan bajo un modelo diferente.

La ropa de segunda mano correctamente clasificada:

  • Ingresa al mercado con una intención clara de reventa.
  • Extiende la vida útil de prendas que ya han sido producidas.
  • Reduce la presión sobre la fabricación de textiles nuevos.
  • Apoya la reutilización, la estrategia de mayor valor en la economía circular.

Cuando se gestiona correctamente, el comercio de segunda mano ayuda a prevenir los residuos textiles en lugar de transferirlos.

Controles sanitarios y regulación

En respuesta a las preocupaciones sanitarias, Argentina introdujo controles más estrictos sobre las importaciones de ropa usada bajo las posiciones arancelarias 6309.00.10 y 6309.00.90, incluyendo:

  • El requisito de documentación AUTO-ROPA-USADA.
  • Certificados obligatorios de desinfección o fumigación.

Estas medidas buscan mejorar la trazabilidad y salvaguardar la salud pública. Para los exportadores que operan dentro de sistemas establecidos de clasificación y cumplimiento, estos requisitos se alinean con las mejores prácticas internacionales.

La importancia del contexto de la política comercial

Al mismo tiempo, Argentina redujo los aranceles de la ropa nueva, el calzado y los textiles del 35% al 20%, como parte de esfuerzos más amplios para controlar la inflación y mejorar el acceso de los consumidores.

Por lo tanto, las importaciones de segunda mano están entrando en un mercado que ya se está ajustando a una mayor competencia global, tanto en ropa nueva como usada, lo que hace esencial evaluar su papel con matices en lugar de generalizaciones.

Asequibilidad y acceso en una economía de alta inflación

El contexto económico de Argentina es una parte esencial de la conversación sobre la ropa de segunda mano.

En los últimos años, la alta inflación y la caída del poder adquisitivo han afectado significativamente los presupuestos familiares, convirtiendo el acceso a ropa asequible en una prioridad para muchos consumidores. Para grandes sectores de la población, el precio —y no la preferencia— determina las decisiones de compra.

La ropa de segunda mano juega un papel clave en este entorno porque:

  • Las prendas usadas suelen ser más económicas que la ropa nueva.
  • Permiten a los consumidores hacer rendir más sus ingresos limitados.
  • Brindan acceso a vestimenta básica sin aumentar el endeudamiento familiar.
  • Ayudan a mitigar el impacto del aumento de precios en bienes esenciales.

Este factor de asequibilidad ayuda a explicar por qué la demanda de ropa usada ha crecido junto con medidas de liberalización comercial más amplias destinadas a bajar los precios al consumidor.

 

Una conversación más informada

La experiencia de Argentina resalta la importancia de diferenciar dentro del mercado de segunda mano.
Equiparar todas las importaciones de ropa usada con «basura» ignora el papel que los productos clasificados, higiénicos y listos para la reventa desempeñan en los sistemas globales de reutilización.

Un comercio de segunda mano regulado y centrado en la calidad puede apoyar:

  • La economía del consumidor.
  • La reducción de residuos.
  • La extensión de los ciclos de vida de los productos.
  • Un uso más responsable de los recursos existentes.

El resultado depende no solo de si se importan bienes de segunda mano, sino de cómo se preparan, se regulan y se integran en el mercado.

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Argentina’s Secondhand Clothing Imports